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Son discriminados los discapacitados en Chile?
 

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Capítulo 2 -Concepto de persona con Discapacidad

1º. LEY N° 19.284, Artículo 3°:

“Se considera persona con discapacidad a toda aquella que, como consecuencia de una o más deficiencias físicas, psíquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas, previsiblemente de carácter permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de integración social”.

Ciertamente, la definición en análisis contribuye a la precisión del concepto de persona con discapacidad, ya que, trasciende el mero ámbito de la necesidad económica derivada de la pérdida de capacidad, al relacionar a la persona con sus actividades cotidianas, sean éstas, educativas, laborales o de integración social.

A su vez, la norma distingue entre deficiencias físicas, Psíquicas y sensoriales, distinción que resulta útil al momento de adoptar medidas concretas, como el otorgamiento de ayudas técnicas en el ámbito de la educación diferencial, en el mundo del trabajo, en el basto campo de la informática, en el tratamiento de los accesos físicos a edificios y en fin, en la necesaria y permanente lucha por alcanzar la equiparación de oportunidades.

Sin embargo, esta definición carece de consistencia, al señalar que, como consecuencia de las referidas deficiencias, la persona necesita ver obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de integración social. Y como en rigor no existen medidas universales que permitan dar cuenta del nivel óptimo de la capacidad educativa, laboral y de integración social, sólo queda recurrir a la opinión médica, para certificar que la persona presenta una deficiencia de salud, la cual obstaculiza sus mencionadas capacidades, en un tercio a lo menos. Es decir, al no haber una medida estándar para efectuar el contraste correspondiente en cada caso, se recurre a criterios médicos, suponiendo que una disminución dada en las funciones orgánicas, implica una disminución de la capacidad educativa, laboral y de integración social, en términos equivalentes, supuesto que no resulta, necesariamente, verdadero.

Por último, la definición en comento es meramente descriptiva. Es decir, que no da cuenta de la necesidad de procurar que el diseño de bienes y servicios permita el acceso universal a ellos, así como de la necesidad de una intervención, mediante políticas públicas, para alcanzar una integración plena de las personas a la sociedad. Si bien otras disposiciones de la ley en cita tratan la equiparación de oportunidades, la no discriminación, así como la manera de hacer que estas ideas sean operativas, dichas finalidades no se extraen de la definición en análisis.

2º. Concepto de persona con discapacidad en el proyecto modificatorio de la Ley N° 19.284:”

“Se considera persona con discapacidad a toda aquella que, como consecuencia de una o más deficiencias, con independencia de la causa que la hubiera originado, ve restringida su participación o limitada su capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, las que pueden ser agravadas por el entorno económico, social, político o cultural.

Un reglamento señalará la forma de determinar la existencia de deficiencias que constituyen discapacidad , su calificación y cuantificación. Este Reglamento deberá incorporar los instrumentos y criterios validados por la Organización Mundial de la salud”.

Creemos que, al intentarse, con esta definición, desvincular discapacidad de enfermedad, para que aquella sea tratada como una característica más de la persona, se ha incurrido en imprecisiones, pues el texto en análisis prescribe que la persona de que se trate, deberá ver restringida su participación o limitada su capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, como consecuencia de una o más deficiencias, independientemente de la causa que la hubiere originado.

De acuerdo a ello, una ausencia prolongada, una larga enfermedad o una privación de libertad podrían constituir deficiencias que restrinjan la participación o limiten el ejercicio de las actividades de la vida diaria. De aquí que, para situar el concepto en el marco apropiado, el segundo inciso del artículo en proyecto señala que el reglamento deberá incorporar los instrumentos y criterios validados por la Organización Mundial de la salud, con lo cual se entiende que las referidas deficiencias tienen su origen en condiciones médicas.

A su vez, la definición no se hace cargo de la medida estándar que permitiría contrastar el nivel óptimo de capacidades con el nivel de una persona específica, a fin de determinar la calificación y cuantificación de la deficiencia, sino que delega esa función al ejecutivo, quien deberá reglamentar la forma de determinar la existencia de deficiencias que constituyen discapacidad , su calificación y cuantificación.

Como se puede ver, el texto que contiene la definición en proyecto no se basta a sí mismo, porque no da cuenta de las deficiencias que constituyen discapacidad y porque sólo una alusión indirecta a la OMS, en el segundo inciso, permite deducir que tales deficiencias tienen su origen en trastornos de salud.

Por otra parte, nos parece bien que la mirada no se oriente tanto a los aspectos orgánicos, sino que apunte al entorno económico, social, político y cultural de la persona. Sin embargo, creemos que la incorporación de circunstancias medioambientales al concepto, lo vuelven todavía más impreciso.

Aun cuando resulta evidente que la falta de recursos económicos contribuye al agravamiento de las restricciones en la participación y/o las limitaciones de las capacidades para el ejercicio de las actividades de la vida diaria, no queda suficientemente establecido el modo en que las otras circunstancias del entorno concurren al mencionado agravamiento de las restricciones y/o limitaciones.

En efecto, ¿A qué se reduce el entorno social de un individuo, si separamos de él la dimensión política y cultural?

Y más aún, ¿Qué nos queda, si desagregamos de aquel, los aspectos laboral, educacional, familiar y recreativo?

Al parecer, el entorno social queda reducido sólo a los aspectos básicos de la vida cotidiana, como ir de compras, comunicarse o viajar. Si bien es importante la posibilidad de realizar estas actividades, considerando que no todas las personas poseen la auto valencia para realizarlas por sí mismas, ellas representan lugares comunes en los diversos ámbitos de la vida, por lo que no pueden considerarse fines propiamente, sino medios para la realización personal, cualquiera sea la dimensión en la que el sujeto se desenvuelva. Quizás la exagerada concentración en esa arista del entorno de la persona con discapacidad, ha facilitado la construcción de una visión magazinesca para abordar la discapacidad, que se traduce, por ejemplo, en la existencia del anecdotario colectivo que sirve para amenizar reuniones sociales, al tiempo que proporciona el repertorio necesario para completar rutinas humorísticas.

Es decir, que, de acuerdo al texto de la definición en análisis, el entorno social, así desagregado, casi carecería de consistencia, al diluirse su concreción, en los entornos político y cultural, entre otros entornos sociales.

Respecto de la mención al entorno político, su vaguedad nos motiva a formular algunas especulaciones, para precisar su alcance.

Se refiere a:

1) la ausencia de personas con discapacidad en la arena política.

2) Al rol que le cabe a las organizaciones de y para discapacitados frente a una política pública dada, conforme a un determinado análisis acerca de los actores involucrados.

3) A la mayor o menor voluntad política de las autoridades para relevar el tratamiento de la discapacidad en la agenda pública.

4) A todas las anteriores.

Si resultare que la respuesta correcta es la número 4), cuánta mayor imprecisión, pues se confirmaría el carácter meramente descriptivo del concepto, sin que se desprenda de él, finalidad alguna.

Otro tanto podemos decir del entorno cultural, pues la noción de cultura es tan amplia como la idea de sociedad. De esta manera, la alusión al entorno cultural podría estar referida al nivel educativo de quienes rodean a la persona con discapacidad o bien, a la existencia de lugares necesarios para desarrollar y promover actividades de tipo cultural, como salas de teatro o de sine, salas de conciertos o talleres culturales, que permitan el acceso a esta clase de personas.

Por nuestra parte, supondremos que el entorno cultural está referido al conjunto de normas y valores que determinan las conductas humanas, socialmente esperables en un tiempo y lugar dados. En efecto, resulta necesario centrar la atención en el marco valórico y normativo, porque en él descansa el viejo paradigma de la discapacidad, es decir, una particular visión del mundo, así como una intolerancia a otras visiones, debido a la existencia de los filtros mentales.

Pero, de ser verdadero el supuesto, la mención expresa al entorno cultural se habría hecho con la finalidad de promover un cambio en la manera de abordar la discapacidad, propósito que tampoco se desprende del texto en análisis.

En definitiva, creemos que, si se opta por hacer mención de las circunstancias que afectan la restricción en la participación o que limitan el ejercicio de las actividades de la vida diaria, debería considerarse al entorno social, en el sentido más amplio, de manera que incluya al entorno político, cultural y los que se estimen necesarios, para los fines que sean pertinentes, evitando así, redundar en la enumeración arbitraria de entornos, sin que se establezcan objetivos precisos en el texto de que se trate.

A su vez, la desagregación de la realidad social en tantas dimensiones o categorías, marca la tendencia a concentrar los estudios en cada una de ellas por separado, con lo cual se pierde la visión integral de las personas, lo que contribuye a su estigmatización social.

Por último, cabe indicar que las circunstancias del entorno social, no sólo pueden contribuir al agravamiento de las restricciones o limitaciones, sino también a su disminución. La explicitación de esta idea en el texto, daría cuenta del fin perseguido en la definición, al tiempo que representaría una señal emanada del aparato público, que demostraría la voluntad política, en orden a transformarse en un verdadero agente del cambio en el paradigma, respecto del tratamiento de la discapacidad.


Capítulos del Articulo

Introducción: Buscando un concepto de discapacidad.

Capítulo 1: La invalidez en el marco del sistema chileno de pensiones.

Capítulo 3: Nociones extralegales.

Capítulo 4: Concepto de discapacidad.

 

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